Romance de Carrizosa (aplicable a Inés Arrimadas per allò de la paritat)

El resultat electoral del 14 de febrer confirma, com era de suposar, el desastre que ha experimentat Ciudadanos, una formació política la finalitat de la qual no ha estat altra que sembrar l’odi i la malvestat des de la seva fundació. Pel bé del país, malgrat les fugides a altres ecosistemes semblants o pitjors, tant de bo arribi el dia de la seva desaparició definitiva d’aquest gran muntatge teatral que és el món de la política.

En qualsevol cas, no em puc estar de retre un petit homenatge, en clau de metàfora, a un individu que personifica tot allò que hauria de ser motiu de rebuig en qualsevol àmbit  de la societat. Amb aquest objectiu, m’he permès fer una adaptació del conegut Romance de Don Rodrigo.

Diu així:

Las huestes de Carrizosa

desmayaban y huían

cuando tras las elecciones

sus adversarios vencían

Carlos deja su escaño

y del Parlament salía;

solo va el desventurado que

no lleva compañía;

camina por donde quiere

que no le estorba la vía.

El líder va tan desmayado

que sentido no tenía;

muerto va de sed y hambre

que de verle era mancilla,

iba tan sonrojado

que una brasa parecía.

Las armas lleva abolladas

que eran de gran pedrería

la espada lleva hecha sierra

de los golpes que tenía;

el almete abollado

en la cabeza se le hundía;

la cara lleva hinchada

del bochorno que sufría.

Subióse encima de un cerro

el más alto que veía:

desde allí mira su gente

cómo iba de vencida;

de allí mira sus banderas

y estandartes que tendía,

cómo están todos pisados

que la tierra los cubría.

Mira por sus lameculos

que ninguno parecía;

mira el campo lleno de lágrimas

que como arroyos corrían.

El triste, de ver aquesto,

gran mancilla en sí tenía:

llorando de los sus ojos

de esta manera decía:

Ayer era portavoz

hoy no lo soy de una villa;

ayer villas y castillos,

hoy ninguno poseía;

ayer tenía criados,

hoy ninguno me servía;

hoy no tengo una almena

que pueda decir que es mía.

¡Desdichada fue la hora

desdichado fue aquel día

en que nací y heredé

la tan grande señoría,

pues lo había de perder

todo junto en un día!

¡Oh, Alberto! ¿Por qué no vienes

y llevas esta alma mía

de aqueste cuerpo mezquino,

pues se te agradecería?

18/2/2021